Quemar calorías es más entretenido desde que Philip Mills sincronizó la música con el levantamiento de pesas hace diez años en Australia. De esta osada complicidad devino el Bodypump, el sistema que tiene a más de cuatro millones de personas en el mundodivirtiéndose mientras tonifican sus músculos

POR Vanessa Mata FOTOGRAFÍA Alberto Delgado

Las pesas siempre han sido sinónimo de voluptuosos, redondeados y prominentes líneas pero como los tabúes están para demolerse, el Bodypump hizo su aparición triunfal definiéndose como una rutina de enérgicos e integrales ejercicios que, al ritmo de la música, ponen a prueba la capacidad de resistencia física vigorizando la masa muscular sin aumentar volúmenes.

Esta disciplina “es la manera más rápida de ponerse en forma a través de un trabajo con barras, discos y canciones dinámicas”, explica Gustavo Kseiri, instructor y coordinador técnico de Bodypump en Argentina, certificación obtenida por Body Systems Latinoamérica. El éxito de este adiestramiento radica “en la sinergia del trabajo cardiovascular y anaeróbico. Tonifica los músculos sin aumentar su masa, porque se trabaja con rangos de altas repeticiones”, complementa Pedro Rodríguez, instructor de Bodypump en el gimnasio Top Down Center en Puerto Ordaz.

Sincronía musical y muscular
“La rutina consiste en diez tracks musicales, cada uno se direcciona a un grupo muscular específico”, define Kseiri, ya que es la cadencia la que dicta la pauta en clase. “Son coreografías preestablecidas que interpretan el ritmo”, especifica Rodríguez, añadiendo que todas las composiciones son iguales porque “es un método presente a nivel internacional. La clase que doy aquí, es igual a la dictada por un argentino o un africano”.

La clave de tal coordinación reposa en la cadena internacional de fitness Les Mills, responsable del nacimiento y la guiatura universal tanto de esta faena como de siete disciplinas adicionales que acoplan acción con sones. De esta organización se proveen las coreografías que miles de gimnasios en el mundo practican al compás de las pesas. “La música es combinada, a veces suave y luego se intensifica. El objetivo es mantener viva la energía a través del ritmo porque, como nos duele el cuerpo, ésa es una forma de distracción que ayuda al feliz término de la rutina”, insiste Rodríguez, quien personalmente se encarga de imprimirle su propia vitalidad a los encuentros que lidera.

Para practicar Bodypump, las herramientas básicas son “un cómodo atuendo, zapatos anatómicos, un step, una colchoneta deportiva y una barra que, según el modelo, puede pesar entre 700 gramos y seis kilos. Cada set consta de tres juegos de discos, un par de cinco kilos, otro de dos kilos y medio, y un dúo de un kilo”, especifica Kseiri. Sin embargo revela que “se puede variar la carga según el tipo de trabajo o el estado físico de cada alumno en particular. Las pesas pueden combinarse con discos desde tres a 50 kilos”.

Patricia Millán, de 34 años, entrena dos veces por semana y adapta el peso a su manera. “Levanto cinco kilos y principalmente he visto los beneficios en las piernas y en los brazos. También he aumentado mi resistencia”, testifica.

¡A tonificar!
Cada track o secuencia musical se extiende durante cinco minutos. Entre una y otra, el instructor tiene el compromiso de orientar a sus pupilos en cuanto a las posturas, el peso idóneo a cargar y a alertarlos en torno a posibles movimientos erróneos. Esta etapa es oportuna para hidratarse, como opina Rodríguez, porque durante la práctica es imposible abandonar las barras con los discos para hacerlo.

Kseiri describe cada área en la que incide el Bodypump: “Se comienza con un calentamiento. Luego se trabajan los tres grupos musculares grandes empezando por los muslos y los glúteos, amaestrados con sentadillas; luego los pectorales y la espalda. La siguiente zona es integrada por los tríceps y bíceps para, posteriormente, retomar el tren inferior con los desplantes o zancadillas y concluir con los hombros y abdominales. Finalmente se retorna a la calma, todo esto en 60 minutos”.

El Bodypump descarga múltiples bondades visibles en el “aumento de la densidad ósea, gracias al levantamiento de pesas, lo que previene la osteoporosis; ayuda a quemar calorías durante y después del ejercicio, por la actividad cardiovascular emprendida, siendo ideal para la gente con sobrepeso”, expone Rodríguez. Sus ocho años de experiencia en los surcos de esta disciplina, lo llevan a aconsejar que, “al principio, se cargue poco peso para adaptarse al ejercicio, los movimientos y el ritmo. Lo correcto será asistir a clases dos o tres veces por semana, con intervalo de un día, y complementarlas con dieta balanceada de cinco comidas diarias. De esta forma no hará falta valerse de algo más para mantenerse saludable”.

Kseiri, por su parte, extiende la lista de patrocinios al contabilizar que esta vibrante opción “mejora la postura, alivia el estrés, restituye la composición corporal, porque reduce la grasa; dinamiza el sistema inmunológico y respiratorio”, de allí que esté considerada por el Colegio Americano de Medicina del Deporte como una disciplina con índices casi nulos de lesiones. Para este guía, lo que diferencia a ésta de otras usanzas es que el “Bodypump está diseñado para ser sentido”.

Salvedades
A pesar de los numerosos socorros que el Bodypump aporta al organismo, Rodríguez advierte que “al día siguiente de la primera clase la persona amanecerá con mucho dolor muscular, eso es normal porque es la respuesta a la ejercitación con las pesas. Ese malestar se irá minimizando a las dos semanas aproximadamente, dependiendo de la persona”. Migdalia Romero tiene 54 años y desde hace dos meses practica Bodypump, al estrenarse en sus dominios “sentí mucho dolor que al tercer día de descanso empezó a disminuir. Comencé un lunes y al final de la semana me sentí bien”.

Rodríguez advierte que “la primera condición para que una persona pueda practicar Bodypump es que esté en buenas condiciones, no tanto físicas, sino de salud”. Lo ideal, enuncia, es que “no tenga lesiones articulares ni musculares a nivel de espalda, ni de la columna vertebral, ya que es un trabajo intenso. Tampoco es recomendable para quienes presenten niveles avanzados de osteoporosis”, sin embargo, el rostro alegre, aparte de estar en forma, es la energía exudada a lo largo de la dinámica.

Para quienes la actividad física no era una prioridad, pero ahora desean estar a tono, Rodríguez aconseja que antes de emprender la práctica de Bodypump “inicien algún tipo de acondicionamiento previo a nivel aeróbico, anaeróbico o cardiovascular. Cuando ya se tiene esa experiencia, se alcanza un poco más de resistencia y es entonces cuando se está adecuado para enfrentar las clases”. Aclara que lo propio, antes de sumarse a esta nueva promesa del fitness, es hacer una hora de caminata diaria durante un mes.