Si algo caracteriza a la cultura
del siglo XXI es su ansia
por fusionar. Para rendir tributo
a esta fijación, el mundo fitness enarbola su primacía
al son del Power,un método
que agrupa 30 tipos de ejercicios para poner a vibrar cada fibra del cuerpo en 45 minutos

POR Atamaica Rios FOTOGRAFÍA Rafael soto

El Power, conocido también como Power Flex, fue esculpido tomando en cuenta diversas disciplinas con el objetivo de obtener mayores resultados al culminar la clase.

La combinación de calentamientos, estiramientos, abdominales, posturas de relajación, ejercicios, y la incorporación de algunas herramientas como mancuernas, steps, balones medicinales, colchonetas, y bandas elásticas, hacen de esta oferta saludable una de las más integrales, sobre todo si se toma en cuenta que su ambicioso fin es “tonificar todos los grupos musculares”, como señala Giovanni Giraldo, licenciado en Educación Física, Recreación y Deportes de la Universidad de la Salle, tecnólogo deportivo del Politécnico Jaime Isaza Cadavid, ambos en Colombia, y actual director del gimnasio Sport City ubicado en Puerto Ordaz, estado Bolívar.

Poderes compartidos
Giraldo revela el atractivo de esta disciplina: “El Power imprime una energía diferente. Se empieza con el calentamiento del cuerpo, sigue el estiramiento y, finalmente, los ejercicios. Se diferencia de otros métodos al ejercer trabajos localizados en todos los grupos musculares del cuerpo”, enfatiza.

Por su parte, la profesora argentina Diana Bustamante, quien ha escrito varios artículos sobre esta disciplina en páginas de Internet en su país, destaca que su práctica, “apunta a redescubrir el cuerpo y profundizar la relación cuerpo-mente, por eso es una herramienta fundamental como técnica de disminución del estrés”.

La ejercitamiento, como en muchas disciplinas, se inicia con calentamientos producto de desplazarse por una banda (caminadora), en una elíptica o bicicleta, o de haber trotado o caminado en la calle, entre otras actividades. “Lo importante es elevar la temperatura corporal en un tiempo estimado de cinco y 12 minutos”, sugiere el entrenador, quien ya cumple 15 años enseñando en gimnasios. “Luego seguimos con un trabajo de flexibilidad o estiramiento, con movimientos de fundamentación, como el skipping largo, o corto, que consiste en correr en el mismo sitio levantando las rodillas y braceando; los desplazamientos laterales y una coreografía de baile o danza, siguiendo el compás de una melodía”, explica Giraldo.

Extender la banda isquiotibial, ubicada en la pantorrilla, es una de las faenas más importantes en esta fase, pues evitará la aparición de calambres y dolores. Desplegando su carisma, el director comenta que en sus clases “hay personas que sentados, y al estirar las piernas, no llegan a tocar la punta del pie con las manos y no los puedo castigar por esto; lo que adecua a esta clase para todo interesado, es que se adapta a la condición de cada uno”. Tal transigencia culmina con una acotación importante: “Los dejo hacer el ejercicio como puedan, siempre y cuando tengan una buena técnica”.

La etapa de ejercicios es la siguiente. Se emprende con sentadillas, luego con algunos movimientos para brazos y hombros, apoyados por mancuernas, seguidos de giros para la cintura, hasta llegar a los abdominales, que pueden ejecutarse en todas sus variaciones. “Ponemos a descansar un grupo muscular y empezamos a trabajar con otro, la idea es preparar todo el cuerpo, zona por zona, en cada clase”, insiste el especialista.

El entrenamiento Power puede cumplirse en un tiempo estimado de 45 a 60 minutos. Las prácticas pueden dividirse según el gusto del entrenador; algunos prefieren el estilo descrito anteriormente, donde pueden llevarse a cabo más de 30 actividades con pocas repeticiones, mientras otros se inclinan por los circuitos, en los que se activan una serie de movimientos con más realizaciones, modalidad aconsejada para grupos homogéneos y sistemáticos.

Vigorosos beneficios
En el portal Todoslosgimnasios.com.ar, Bustamante describe todos los bienes recibidos a cambio del esfuerzo muscular: “Actúa como drenaje linfático, disminuyendo la celulitis; mejora la postura, la movilidad general, ayuda a reducir la osteoporosis, alivia los dolores de cintura, es beneficioso en problemas de columna y conecta el cuerpo con la mente”, ya que en Argentina, el Power se activa con música lenta, instrumental o cantada, a diferencia de Venezuela, donde normalmente se lleva a cabo entre los 80 y 110 bytes por minuto de la música electrónica marcada, o lo que es lo mismo, preparada para establecer acciones.

Andrea Sanoja, quien practicó este concepto durante un año, relata que “el estar en movimiento en toda la clase ayuda a quemar muchísimas calorías porque el cuerpo siempre está caliente. Otro de los beneficios se dio a nivel cardiovascular, pues con el tiempo notas que te cansas menos”. En la actualidad, y como retribución a lo alcanzado, Sanoja imparte clases de Power en el Top Down Center.

Por su parte, Giraldo, quien ya cumple cinco meses impartiendo este programa de ejercicios en nuestro país, completa sus bondades, al señalar que “mejora la capacidad de movilidad articular, la flexibilidad de nuestro cuerpo, evitando el deterioro articular; proporciona fuerza, pues cada vez te vas a sentir menos débil, ya que tonificas y fortaleces los músculos; optimiza la calidad de los impulsos nerviosos, evita trastornos coronarios, potencia la densidad ósea, previene la ansiedad, oxigena los vasos capilares, permitiendo que los nutrientes lleguen a todo el organismo, y fortalece la autoestima.

Debido a que el esfuerzo físico realizado en una clase está comprendido entre el 65 y 85% del que puede realizar un ser humano, se recomienda un descanso entre cada jornada entre 12 a 36 horas, razón por la cual los expertos recomiendan entrenarse unas tres veces a la semana, dosis suficiente para avivar y potenciar su calidad de vida.