POR Atamaica Rios FOTOGRAFÍA Rafael soto
El Power, conocido también como Power Flex, fue esculpido tomando en
cuenta diversas disciplinas con el objetivo de obtener mayores resultados al
culminar la clase.
La combinación de calentamientos, estiramientos, abdominales, posturas
de relajación, ejercicios, y la incorporación de algunas herramientas
como mancuernas, steps, balones medicinales, colchonetas, y bandas elásticas,
hacen de esta oferta saludable una de las más integrales, sobre todo
si se toma en cuenta que su ambicioso fin es “tonificar todos los grupos
musculares”, como señala Giovanni Giraldo, licenciado en Educación
Física, Recreación y Deportes de la Universidad de la Salle, tecnólogo
deportivo del Politécnico Jaime Isaza Cadavid, ambos en Colombia, y actual
director del gimnasio Sport City ubicado en Puerto Ordaz, estado Bolívar.
Poderes compartidos
Giraldo revela el atractivo de esta disciplina: “El Power imprime una
energía diferente. Se empieza con el calentamiento del cuerpo, sigue
el estiramiento y, finalmente, los ejercicios. Se diferencia de otros métodos
al ejercer trabajos localizados en todos los grupos musculares del cuerpo”,
enfatiza.
Por su parte, la profesora argentina Diana Bustamante, quien ha escrito varios
artículos sobre esta disciplina en páginas de Internet en su país,
destaca que su práctica, “apunta a redescubrir el cuerpo y profundizar
la relación cuerpo-mente, por eso es una herramienta fundamental como
técnica de disminución del estrés”.
La ejercitamiento, como en muchas disciplinas, se inicia con calentamientos
producto de desplazarse por una banda (caminadora), en una elíptica o
bicicleta, o de haber trotado o caminado en la calle, entre otras actividades.
“Lo importante es elevar la temperatura corporal en un tiempo estimado
de cinco y 12 minutos”, sugiere el entrenador, quien ya cumple 15 años
enseñando en gimnasios. “Luego seguimos con un trabajo de flexibilidad
o estiramiento, con movimientos de fundamentación, como el skipping largo,
o corto, que consiste en correr en el mismo sitio levantando las rodillas y
braceando; los desplazamientos laterales y una coreografía de baile o
danza, siguiendo el compás de una melodía”, explica Giraldo.
Extender la banda isquiotibial, ubicada en la pantorrilla, es una de las faenas
más importantes en esta fase, pues evitará la aparición
de calambres y dolores. Desplegando su carisma, el director comenta que en sus
clases “hay personas que sentados, y al estirar las piernas, no llegan
a tocar la punta del pie con las manos y no los puedo castigar por esto; lo
que adecua a esta clase para todo interesado, es que se adapta a la condición
de cada uno”. Tal transigencia culmina con una acotación importante:
“Los dejo hacer el ejercicio como puedan, siempre y cuando tengan una
buena técnica”.
La etapa de ejercicios es la siguiente. Se emprende con sentadillas, luego con
algunos movimientos para brazos y hombros, apoyados por mancuernas, seguidos
de giros para la cintura, hasta llegar a los abdominales, que pueden ejecutarse
en todas sus variaciones. “Ponemos a descansar un grupo muscular y empezamos
a trabajar con otro, la idea es preparar todo el cuerpo, zona por zona, en cada
clase”, insiste el especialista.
El entrenamiento Power puede cumplirse en un tiempo estimado de 45 a 60 minutos.
Las prácticas pueden dividirse según el gusto del entrenador;
algunos prefieren el estilo descrito anteriormente, donde pueden llevarse a
cabo más de 30 actividades con pocas repeticiones, mientras otros se
inclinan por los circuitos, en los que se activan una serie de movimientos con
más realizaciones, modalidad aconsejada para grupos homogéneos
y sistemáticos.
Vigorosos beneficios
En el portal Todoslosgimnasios.com.ar, Bustamante describe todos los bienes
recibidos a cambio del esfuerzo muscular: “Actúa como drenaje linfático,
disminuyendo la celulitis; mejora la postura, la movilidad general, ayuda a
reducir la osteoporosis, alivia los dolores de cintura, es beneficioso en problemas
de columna y conecta el cuerpo con la mente”, ya que en Argentina, el
Power se activa con música lenta, instrumental o cantada, a diferencia
de Venezuela, donde normalmente se lleva a cabo entre los 80 y 110 bytes por
minuto de la música electrónica marcada, o lo que es lo mismo,
preparada para establecer acciones.
Andrea Sanoja, quien practicó este concepto durante un año, relata
que “el estar en movimiento en toda la clase ayuda a quemar muchísimas
calorías porque el cuerpo siempre está caliente. Otro de los beneficios
se dio a nivel cardiovascular, pues con el tiempo notas que te cansas menos”.
En la actualidad, y como retribución a lo alcanzado, Sanoja imparte clases
de Power en el Top Down Center.
Por su parte, Giraldo, quien ya cumple cinco meses impartiendo este programa
de ejercicios en nuestro país, completa sus bondades, al señalar
que “mejora la capacidad de movilidad articular, la flexibilidad de nuestro
cuerpo, evitando el deterioro articular; proporciona fuerza, pues cada vez te
vas a sentir menos débil, ya que tonificas y fortaleces los músculos;
optimiza la calidad de los impulsos nerviosos, evita trastornos coronarios,
potencia la densidad ósea, previene la ansiedad, oxigena los vasos capilares,
permitiendo que los nutrientes lleguen a todo el organismo, y fortalece la autoestima.
Debido a que el esfuerzo físico realizado en una clase está comprendido
entre el 65 y 85% del que puede realizar un ser humano, se recomienda un descanso
entre cada jornada entre 12 a 36 horas, razón por la cual los expertos
recomiendan entrenarse unas tres veces a la semana, dosis suficiente para avivar
y potenciar su calidad de vida.