POR Nora Valerii FOTOGRAFÍA
David Torres
Colectar las emociones que reposan en el currículo personal de centenares
de reinas y embajadores de belleza mundial certifica a Julio Rodríguez
como el primer missólogo de nuestro país. “Este término
fue creado en Venezuela, se trata de coleccionistas de todo tipo de material
y recaudadores de datos y conocimientos generados en los concursos mundiales.
Somos cientos a nivel mundial y nos consideramos como historiadores de la belleza,
aunque no tengamos un título”, aclara al definir su ocupación.
La missología, aunque no está certificada por alguna institución
académica, ha cobrado dimensiones de ciencia. Como cuenta el experto,
gracias a los aportes brindados por Internet, sorpresivamente se develó
una pasión que ha corrido como pólvora. En su caso, su relación
con los desfiles y mediciones de armonía corporal se inició cuando
tenía ocho años, en las inmediaciones de 1975. “Ese fue
el año en que ganó María Conchita Alonso, yo estaba muy
pequeño pero recuerdo que sentía un amor platónico por
ella”.
Un año después se coronaba Judith Castillo como Miss Venezuela,
otra de las personalidades a la que “tuve oportunidad de conocer personalmente
hace cinco años y fue una grata experiencia”, evoca.
Lo iniciado como un encuentro de admiración por las pasarelas y los reinados,
devino en un hobby de alcance mundial. El resultado es una colección
emprendida en 1980 y que hoy reúne 1.200 videos. “Los adquiero
todos porque uno nunca sabe cuándo una candidata llega a la fama y es
importante ver sus comienzos e historia”, así alude a la capacidad
preventiva de todo audaz coleccionista.
Rodríguez comenta que “desde que tiene uso de razón”
compila los pasillos de esta fijación que conlleva al encuentro cultural
y racial convergente en este tipo de espectáculos. No en vano, en la
época en que Internet era una utopía, pasaba horas en hemerotecas
para atisbar la menor referencia sobre estas citas porque “me hipnotizaba
saber de otros países, disfrutar y valorar toda la tipología cultural
de las representantes, con sus costumbres y trajes típicos... La intención
no es venderlos, sino poseerlos”. Sin embargo, es usual que los adeptos
a este tipo de recopilaciones intercambien sus tesoros o lleguen a pagar grandes
sumas por agregar algún eslabón a su cadena de caudales. “Pagué
250 dólares por adquirir, a través de un contacto con la BBC de
Londres, un minuto del video en el que aparecía la coronación
de Susana Duijm como Miss Mundo”. En general, los costos varían
de acuerdo al linaje del material y a la escasez de su reproducción.
Las películas de hadas que guarda celosamente reúnen la antología
completa del Miss Universo, desde 1952 hasta nuestros días. Del Miss
Venezuela, también iniciado en 1952, posee imágenes desde su edición
de 1978 hasta la fecha. A pesar de su nutrido repertorio, busca contra viento
y marea “el video en el que se coronó Maritza Sayalero como representante
de la belleza nacional, pagaría lo que fuera por obtenerlo”, asiente
con frenético impulso.
Hacia 1989, y a pesar de ser Contador Público, comenzó a ligarse
a las altas esferas de la producción de eventos de belleza comenzando
por casa, el Miss Venezuela: “Preparo a las candidatas que representan
al país en concursos internacionales. Les doy información y clases
sobre la cultura de los países que visitarán”.
De esta forma, en 1998, pasó de ser asistente de Osmel Sousa, durante
un año, a ingresar formalmente en la Jefatura de Prensa del Miss Venezuela,
allí compartía responsabilidades con Igor Molina. De su lista
de reconocidas pupilas desfilan nombres como Jacqueline Aguilera, Alicia Machado,
Consuelo Adler, Milka Chulina, Minorka Mercado y Veruska Ramírez, entre
otras.
Su fogueo en el medio lo llevó a fundar en el año 2001, la página
Bellezavenezolana.net, punto de referencia mundial en cuanto a estas lides se
refiere. “Diariamente la página recibe entre 3.000 y 5.000 visitas”.
Pero las satisfacciones provenientes de esta iniciativa van más allá.
“Se ha convertido en un punto de contacto mundial”, contabiliza
orgulloso. Gracias a las posibilidades que le ha brindado liderar este concepto,
ha podido establecer nexos que han dado sus frutos. “Por medio de la página
he sido entrevistado para prestigiosos programas en canales como E! Entertainment
Televisión, además de importantes productoras de documentales
de Canadá e Inglaterra y revistas como Paris Match de Francia”.
También ha tenido la oportunidad de conocer a decenas de personalidades.
“Hace poco Miss Holanda 1976 me contactó por medio del portal”,
refiere.
En su haber de experiencias, como erudito en estos menesteres, reposa el haber
sido jurado en decenas de concursos realizados en México, Guatemala,
Costa Rica, Panamá y Puerto Rico, y el haber estado presente en seis
ediciones del Miss Universo. “El primero fue en 1993, en México;
luego el Miss Universo 1997, realizado en Miami; el de Trinidad, en 1999; asistí
en el 2001 y 2002 a los de Puerto Rico y, en el 2003, en Panamá”,
enumera. Ante la posibilidad de presenciar el Miss Mundo señala que “asistiré
cuando se haga por este lado del mundo”.
Como es de esperarse, son muchas las anécdotas que forman parte de su
bagaje como espectador. “Lo más inesperado que he vivido fue cuando,
en el Miss Venezuela 1998, un jeep que entraba en la producción musical
casi se voltea y le cae encima al jurado. A nivel internacional, me sorprendió
gratamente los estándares organizativos del Miss Universo 1999, realizado
en Trinidad. Vivir de cerca los ensayos, la rigurosidad de planificación,
el grado de imparcialidad en el trato para con las candidatas y la interacción
entre el público y el show me ayudó a tener nuevas ideas para
la producción de los certámenes en Venezuela”.
Aunque siente una inaplazable inclinación por el cosmos que lo ha ocupado
por más 17 años, Julio comenta que existen missólogos realmente
fanáticos como “William Prendiz, quien vive en Los Ángeles,
U.S.A., y es uno de los missólogos más famosos del mundo. Colecciona
cualquier objeto que venga de las misses: mechones de cabello, fotografías
y hasta pestañas postizas de las candidatas”.
Hoy en día la missología se ha configurado como una asociación
voluntaria de quienes comparten este entusiasmo. “Se trata de un nexo
de camaradería, ayuda e intercambio mutuo”.
A pesar de los inevitables ajetreos diarios que ameritan el ser jefe de evaluación
de, en promedio, un certamen por semana, y profesor de Cultura General; el haber
producido junto a Alberto Maneiro, reconocido periodista del diario Meridiano,
dos ediciones del Mister Handsome Venezuela y el tener la responsabilidad de
nutrir su página www.bellezavenezolana.net
con los nuevos eventos y noticias del mundo al que se enfila, Julio Rodríguez no deja
de patrocinar esfuerzos académicos y financieros para ser el historiador de belleza más
reconocido de nuestro país. Al hablar del futuro de su colección,
afirma que “cuando sea viejito se la donaré a alguien que aprecie
su significado”.