Las de Sofía Loren son un clásico,
las de Tina Turner, envidiables,
y las de Gabriela Spanic
una alucinación. Entérese
de los pormenores
del procedimiento estético
que puede hacer de sus piernas
un trofeo y de su clóset un refugio de atrevidas minifaldas

Por Atamaica Rios Ilustración Eric Viafara

Las fluctuaciones en el peso, la genética, la edad, y el querer lucir a tono con las exigencias estéticas vigentes, son las razones que dan vida a la intervención lifting de muslos, una milagrosa opción para corregir la piel abatida que usualmente cuelga de esta robusta área.

El objetivo de este portento salvador, según el cirujano plástico y reconstructivo David Morales Bello, miembro eminente de la Sociedad de Cirugía Plástica Venezolana, con más de 22 años de experiencia, es recoger “la piel flácida de la línea inguinal, donde se pliega la piel hacia la rodilla”.

Daniel Slobodianik, también cirujano plástico, e integrante del equipo estético de la Organización Miss Venezuela, agrega que “los mejores candidatos para la intervención son quienes han perdido peso y tienen exceso de piel y flacidez a nivel de la cara interna de los muslos”. Otros postulantes son quienes de naturaleza han tenido que cargar con este agravio cosmetológico.

Preámbulo cauteloso
Una vez decidido que ésta será la llave para recuperar la compostura de sus piernas, el interesado debe someterse a una consulta inicial en aras de evaluar el estatus general de su salud. La finalidad es descartar la presencia de diabetes, afecciones cardiovasculares, hipertensión arterial y sobrepeso excesivo, ya que para la eliminación de grasa la opción pertinente es la liposucción. “Después se considera lo relativo a la zona en sí. En el caso del muslo, se verifica que no haya infecciones de piel a nivel de la ingle, ni en el perímetro genital que, por su proximidad al área a operar, puedan contaminarla”, advierte Morales Bello, quien también funge como director médico del centro estético CIME.

La alimentación, como acota el cirujano, debe fundamentarse en la ingesta de proteínas y de la consecuente toma de vitaminas A y C, porque fomentan la salud de la piel y la rápida cicatrización. El paciente debe descartar algunos medicamentos que puedan complicar su cuadro al culminar la operación, como la vitamina E, la aspirina, el ginkgo biloba y el ginseng, ya que impiden la coagulación de la sangre.

Slobodianik, por su parte, resume las indicaciones y expone que “el paciente debe realizarse exámenes y evaluaciones pre-operatorios. Si fuma, debe dejar de hacerlo”.

A quirófano
Morales Bello puntualiza el procedimiento mediante el cual se activa la magia del bisturí. “Se realiza una incisión a nivel inguinal que empieza, generalmente, desde la mitad hacia adentro del muslo, corriendo a todo lo largo de la línea inguinal y escondiéndose en el surco subglúteo.” Luego se procede a tensar y cortar la piel sobrante, y a moldear bajo algunos principios de la lipoescultura.

Según el site Cirugiaplastica.com.ve, “el método para realizar la tracción de la piel depende de la anatomía de la pierna, de sus problemas y de las recomendaciones de los doctores”.

Para Morales Bello, lo más importante de la intervención queda en manos de la experiencia y el profesionalismo del cirujano, valores que le permitirán calcular el sitio adecuado para que la cicatriz se mantenga solapada entre los pliegues normales, y prever el nivel de tensión idóneo para que la herida cicatrice sin problemas. Por lo regular, el tamaño del corte varía entre 10 y 15 centímetros.

La duración de un lifting de muslos oscila entre dos y tres horas, tiempo durante el cual el paciente se encuentra bajo los efectos de la anestesia general.

Cuidados post-operatorios
Una vez finalizado el procedimiento, Morales Bello aconseja “dejar la herida libre, con una crema de antibióticos y gasas encima”. Recomienda que el intervenido se coloque una faja, desde la rodilla hasta la cintura, “para mantener la piel adosada por mes y medio”.

Mantener fresca la zona afectada y limitar la actividad física por un lapso de dos semanas, son otras de las cautelas a considerar. Tampoco se sugiere emprender movimientos que estiren la piel, para no darle tensión a las suturas. Si se siguen estas indicaciones, los pacientes recuperarán su actividad habitual en unas cuatro o seis semanas, pues la mayor parte de las molestias son controladas con medicamentos.

El citado portal previene que “las cicatrices estarán endurecidas y rosas al menos durante seis semanas. Aunque este endurecimiento puede extenderse por algunos meses. Después, progresivamente, se irán atenuando hasta hacerse poco evidentes”.

No todo es perfecto
Como en toda ocasión, las bondades de esta operación pueden ensombrecerse por esporádicas complicaciones entre las que figuran “sangramientos, hematomas, infección y la dehiscencia de las heridas”, señala Slobodianik.

Por su parte, Morales Bello explica que “las infecciones se previenen con la ingesta de antibióticos y la utilización de enemas, para no evacuar en esos días”. Mientras que los derrames se controlan “con la colocación de drenajes durante dos o seis días, pues si se acumula la sangre puede llegar a abrirse la herida. Otra secuela puede ser la aparición de necrosis, originada cuando se realiza una separación muy grande de la piel al estirarse demasiado, impidiendo que llegue sangre a los bordes, razón por la cual muere el tejido”, explica el galeno.

De acuerdo a las aclaratorias que relata el site, existe el riesgo de “dehiscencia de la herida, si éstas se someten a tracción excesiva, por lo que el operado deberá ser extremadamente cuidadoso con sus movimientos corporales durante las primeras dos semanas”.

En algunos casos la sensibilidad en la zona cercana a las incisiones disminuye un poco, este síntoma debería desaparecer con el tiempo pero se conoce que pueden ser permanentes en algunos pacientes.

Estas complicaciones se presentan en una muy baja escala. En la mayoría de los lifting de muslos realizados, los pacientes mejoran tanto su autoestima como su aspecto físico, sintiéndose más seguros y felices con sus cuerpos, lo que se traduce en un cambio positivo que va desde la manera de vestir, hasta en la forma de enfrentar la vida.